El orgullo de Virginia Woolf
No tenemos calle,
tenemos mucho cuarto.
Como decía Emily Dickinson: «Para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro».
Se habla mucho de «tener calle», pero poco de «tener cuarto». De haber sido adolescente y encerrarte durante horas para habitar otros mundos sin salir de tu habitación. Tras las puertas de los cuartos se esconde la cultura. Y es que, mientras la calle es el lugar de la exposición, el cuarto es el sitio reservado para la identidad, la reflexión, la creación... Un lugar donde puedes ser sin la mirada del otro. Un espacio que te hizo ser quien eres hoy, como persona y como creador o creadora.
Casi seguro que tu cuarto ya no existe, pero ese espacio ya es parte de ti. Si tienes cuarto, se te nota.
Volver al cuarto
En un mundo ruidoso y expuesto reivindicamos la intimidad de la creación (aunque sea colectiva). La importancia de trabajar desde la calma aunque haya urgencia; de volver a lo humano y lo consciente.
Y así es como te acompañamos en el viaje de gestar y publicar historias: desde nuestro propio espacio.
Para quién
¿Vas a autopublicar y necesitas servicios de corrección, maquetación o ilustración? Cuéntanos tus necesidades y encontraremos la forma de ayudarte. También te ofrecemos mentoría, ojos expertos y hábiles para lecturas beta y tiempo de calidad para tomar un café virtual y hablar de tu proyecto.
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